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RS
800, UTOPÍA HECHA REALIDAD
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El
barco
Imaginemos un barco con una velocidad espectacular. Un barco con
unas aceleraciones que en más de una ocasión hacen
perder pie al tripulante que debe apoyarse en su compañero
para aguantar el equilibrio en el trapecio. Imaginemos un barco
que su estado natural sea el planeo, pasando sobre las olas como
si volase sobre ellas. Un barco con una finura de manejo que, unida
a su rapidez de reacciones, hagan de su manejo uno de los placeres
más intensos que se puedan experimentar en la Vela Ligera.
Recreemos
en nuestra mente un barco de línea agresiva pero a la vez
muy elegante. Un barco que te dé ganas de navegarlo, de volar
con él. Un barco que sea rápido, deportivo, pero a
la vez fácil y seguro. Un barco cuya preparación antes
y después de navegar sea mínima y en el que el mantenimiento
en tierra se vea reducido a prácticamente nada. Un barco
que no nos obligue a una dedicación excesiva ni a un entrenamiento
exclusivo sino que, al contrario, nos proporcione la máxima
diversión por la mínima inversión de tiempo.
Si le preguntamos a cualquier velaligerista sobre cual sería
el barco de sus sueños, seguro que nos hablaría de
un barco con todas esas características, sabiendo que estaría
hablando de una utopía. Pero ese barco existe. Lo que he
hecho en los párrafos anteriores ha sido describir un skiff,
concretamente el RS 800.
Fabricado por la británica London Dinghy Company, el RS 800
es el último grito en cuanto a la tendencia que están
tomando los skiff actualmente. Los diseñadores no han escatimado
medios, técnicos y materiales, en su creación y ello
les ha llevado a crear una máquina impresionante. Ligero
como una pluma, el casco incorpora materiales tan sofisticados como
el carbono, kevlar, nido de abeja, titanio... Ancladas mediante
un sistema graduable aparecen unas alas que, desplegadas al máximo,
dan un poder de adrizamiento muy considerable incluso para las tripulaciones
más ligeras. El doble trapecio con que este barco va dotado
ayudará de manera definitiva en este aspecto.
Las
velas te cortan el hipo: depende de la zona son de mylar/kevlar,
en otras zonas incorporan polyester y spectra... El resultado son
unas velas prácticamente transparentes, de una tecnicidad
absoluta. El foque va dotado de sables forzados y la mayor dispone
de los 2 sables superiores forzados y los 2 inferiores semiforzados,
siguiendo la última tendencia de diseño en cuanto
a velas, que no sólo indica esa configuración sino
que apuesta cada vez más por velas altas y estrechas, con
prácticamente nulo solape entre foque y mayor. Y en esto
el RS 800 es el no va más: el foque es un 100%, con maniobra
autovirante. El spinnaker es asimétrico, construido en polyester
de alta tenacidad, que mantiene la forma sin sufrir prácticamente
desgaste. Un botalón telescópico fabricado en fibra
de carbono nos separa el puño de amura casi 2 metros de la
proa y proporciona a la vela la flexibilidad necesaria para adaptarse
perfectamente a las diferentes condiciones de viento y oleaje.
El palo está construido íntegramente en fibra de carbono.
No pesa nada. Dispone de dos pisos de crucetas, con obenques bajos,
medios y violín en su tercio superior. En tensión
de trabajo presenta una curvatura espectacular, que absorbe con
precisión milimétrica la enorme superficie vélica
de su vela mayor. El violín nos permite jugar fácilmente
con la geometría del palo incluso durante la navegación.
Un sencillo sistema desmultiplicado nos permite aumentar la flexión
del palo en su parte superior y abrir baluma precisamente ahí.
· Navegando
el RS 800
Echamos el barco al mar y enseguida notamos su ligereza. Realmente
no pesa nada. Pero su ligereza es engañosa, el RS 800 es
duro como una piedra. Pisemos por donde pisemos no oiremos ni un
solo crujido, no cederá por ninguna parte. Calamos la orza
hasta el fondo, de donde no se moverá hasta que volvamos
a sacar el barco del agua y bajamos la pala del timón. Separamos
la proa de la rampa y notamos el primer tirón. La menor brisa
hace que salga disparado. Es tan ligero que la inercia es insignificante.
Eso sí, tal como acelera se frena, por lo que las maniobras
en puerto no representan una dificultad insalvable.
Una vez en mar abierto empezamos a ceñir. Cazamos el foque
hasta su punto óptimo (nunca demasiado cazado) y cazamos
la mayor. Rápidamente se hace necesario colgarse al trapecio.
La propia velocidad del RS 800 hace que se genere su propio aparente,
lo que hace que debamos colgarnos incluso cuando los 420 que pasean
por ahí tengan a sus tripulaciones sentadas dentro del barco.
El planeo en ceñida aparece muy pronto; con fuerza 2 empieza
y no se acaba hasta que viremos. El foque trimado y olvidado, sólo
nos dedicamos a trimar la mayor, continuamente. Una vez colgados
al trapecio únicamente podremos actuar sobre la escota de
la mayor para mantener el barco convenientemente plano. Atentos
a eso: el barco plano corre mucho más que ligeramente escorado.
Es una cuestión de planear o no planear. Pero eso tiene su
parte buena y mala a la vez. Escoramos y el barco pierde velocidad,
pero incluso aunque lleguemos a meter el ala de sotavento en el
agua no pasará mas que un montón de espuma y ruido
de agua. Nunca notaremos extraños como irse de orzada o paradas
bruscas que nos tiren al agua.
Viramos.
El foque autovirante nos lo facilita tanto que hasta parece que
no tenga gracia y todo. La maniobra es así, más o
menos, "¿Preparados para virar?" El tripulante
se descuelga del gancho y permanece colgado tomando la agarradera
del trapecio en una de sus manos. "¡Viramos!" El
tripulante entra, pasa bajo la botavara, agarra el trapecio del
nuevo barlovento, sale, se cuelga aguantándose de una sola
mano y una vez ahí se engancha con el arnés. El patrón
sólo suelta un poco de mayor, entra caminando, pasa bajo
la botavara, engancha el nuevo trapecio con el arnés, baja
el trasero y sale caminando de espaldas hacia el ala. Parece complicado,
pero realmente no lo es tanto. Un mínimo de práctica
y no se olvida nunca.
Al largo, ¡arriba el spi! El patrón y el tripulante
entran, y el proel iza el spi y proyecta el botalón cazando
un único cabo. Cinco segundos, nada más. Rápido
a la banda mientras orzamos y preparados para las emociones fuertes.
En el momento en que el spi toma el viento correctamente el barco
sale aullando. Tanto que podemos caer sentados las primeras veces.
Realmente acelera muchísimo. Colgados ambos, patrón
y tripulante al trapecio, desplazaremos el peso hacia popa para
apoyar el barco en la parte mas plana de la carena, lo que nos dará
mas velocidad. El que manda es el spi. Orzaremos, caeremos en función
de su demanda y de la escora del barco, que debe ser nula, absolutamente.
La sorpresa es que a mayor velocidad más estable se vuelve
el barco. A 20 nudos parecerá que vayamos sobre carriles
menos cuando saltemos olas. Porque esta es otra cosa que notaremos.
Vamos tan rápidos que adelantamos olas que en más
de una ocasión nos hacen saltar. Espuma, ruido y nada más,
pero no lo olvidaremos fácilmente.
"¿Preparados
para trasluchar?" Entramos a la vez, en el momento que más
corra el barco y metemos caña decididamente. Rápido,
pasar el asimétrico y a hacer banda enseguida, que esos metros
cuadrados tiran mucho y vale la pena aprovecharlo. Aquí es
donde notamos las ventajas de la mayor de sables no forzados en
su parte inferior. La transición de la vela durante la trasluchada
es mucho más suave que en los barcos que ostentan mayores
full batten.
Arriar el spi se efectúa entrando los dos a la vez. El tripulante
pone un pie a cada lado de la orza y pisa con el pie de sotavento
la escota del spi, con el fin de mantenerlo inflado hasta el último
momento, lo que nos facilitará la maniobra. Caza del chupón
del spi hasta que la driza le impide seguir, abre la mordaza de
la driza y sigue cazando del chupón hasta que el spi desaparece
en el embudo y el botalón entra de nuevo en su lugar de reposo.
Cazamos velas y a ceñir otra vez.
· Conclusión
El RS 800 es un barco magnífico, muy excitante, muy divertido
y muy fácil de navegar incluso en condiciones de viento medio/fuerte.
Nos dará sensaciones que ningún otro barco nos puede
ofrecer. Incluso tras largos periodos sin navegar notaremos que
nos es fácil dominarlo. Su alto nivel de fabricación
y acabados nos garantizarán un largo uso sin problemas.
El RS 800 puede ser navegado asimismo en versión trapecio
simple, para lo que se dispone de un kit de trampolines para las
alas y cinchas para el patrón. En el Reino Unido, donde hay
numerosas regatas de esta clase, es común ver las dos versiones.
Las regatas Open disponen de diferentes rátings en función
de ello.
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Características
técnicas
Diseño:
Phil Morrison (1999)
Eslora: 4.80 m.
Manga: 1.88-2.89 m.
Palo: 7.10 m.
Mayor + foque: 16.50 m2
Spinnaker asimétrico: 21.00 m2
Peso: 62 Kg.
Construcción: Epoxy GRP foam sandwich
Tripulantes: 2
Nivel: avanzado
Peso tripulación: 127-160 Kg.
Trapecio: doble
Ráting PN: 822
Astillero: LDC
Precio nuevo (aprox.): 12.700 euros
Precio usado (aprox.): 8.000-10.000 euros
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