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RS700,
EMOCIÓN PARA SOLITARIOS
En
nuestras costas solemos ver pocos barcos de Vela Ligera, y la mayoría
de ellos están encuadrados en muy pocas clases. 420, Laser,
Optimist, Patín a Vela, algún 470, ya casi ningún
Finn… Hay barcos que decoraban nuestros mares como el Flying
Dutchman o el Dragón, pero hoy en día son auténticas
rarezas. Hay mucha gente que no los ha visto nunca ni los verá.
Otras clases están apareciendo en nuestras costas, clases
que en otros países están creando sus propias flotas
y tienen un calendario de regatas cada vez más dinámico.
Algunos de estos barcos están apareciendo en nuestro país,
pero aún están lejos de alcanzar una cifra como para
correr en monotipo, deben participar en regatas OPEN o sencillamente
ser usados para pasear. Muchos de estos barcos no verán nacer
su propia clase, reconocida por la Federación Española;
su futuro será pasar a engrosar las rarezas que comentaba
antes. Barcos que, fuera de la competición, ofrecen poco
estímulo a sus propietarios. Barcos que no ofrecen emoción
fuera del ámbito de las regatas, y la clase OPEN, desgraciadamente,
pese a tener un fuerte crecimiento en España, está
lejos aún de ser un fenómeno corriente en toda nuestra
geografía.
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Las
alas tubulares son regulables según el peso del patrón
y las condiciones de viento |
Pero
el barco al que me refiero en esta ocasión puede, en mi opinión,
ser de los que acaben triunfando en España: el RS700. No
sólo por el hecho de que últimamente se está
barajando la posibilidad de que un barco de sus características
alcance el estatus olímpico, lo que siempre es una gran ayuda,
sino porque su navegación es de las más emocionantes
que he experimentado en mi vida. Su navegación es un reto,
un fuerte desafío al que cuesta mucho resistirse. Para un
único tripulante, dotado de alas tubulares regulables y trapecio,
con un generoso spinnaker asimétrico con botalón.
Un verdadero skiff individual, con unas prestaciones que garantizan
las sensaciones más emocionantes en su navegación.
Es una clase cerrada, con reglas muy estrictas que garantizan la
igualdad entre los barcos, pero cada barco puede ser ajustado, mediante
la incorporación de pesos y el ajuste de las alas al peso
de cada tripulante, con el fin de igualar las condiciones de todos
los participantes en las regatas.
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| Popa
plana, preparada para planear |
Diseñado
por Peters y Newton, y construido en epoxy, con sandwich de GRP,
lo que ofrece una fortaleza estructural que parece contradecir su
ligereza: solamente 79 Kg. en orden de navegación. Su eslora
es de 4,68 m. y su manga oscila entre 1,92 y 2,33 m., según
ajustemos las alas. Se le ha dotado de mástil de carbono
y una vela mayor de mylar-kevlar prácticamente transparente
de 12.8 metros cuadrados fabricada por Hyde, auténtico especialista
en el uso de estos materiales. El velero le ha provisto de 4 sables,
tres de ellos semi forzados y el superior forzado, con el fin de
facilitar las transiciones durante las maniobras. Su spinnaker,
de 16 metros cuadrados, resulta imponente, pero confiere una estabilidad
sorprendente al barco en rumbos portantes.
Al igual que su hermano gemelo, el MustoSkiff, el aspecto general
del RS700 es el de un gran cuchillo; agresividad, extrema finura
de líneas, sencillez y eficacia al mismo tiempo. Su estrecha
proa rematada por el botalón dan una idea de lo que vamos
a sentir cuando lo naveguemos. Su mástil preflexado, el diseño
de su vela, la limpieza de su cubierta, su popa plana y no excesivamente
ancha… Todo hace pensar que estamos ante una máquina
de correr, un planeador nato.
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Navegación
En
un barco de estas características lo primero que te esperas
es que sea realmente difícil controlarlo. Y, la verdad, los
primeros minutos a bordo te das cuenta que sí, que realmente
lo es. Sus reacciones, debido a su ligereza, son inmediatas. Orientas
bien la vela y sales disparado. La orientas mal y te paras. Pero
pasados los minutos iniciales le empiezas a coger el tranquillo.
A bordo te debes mover con suavidad, con movimientos progresivos
y decididos. Las dudas suelen acabar con el barco aproado y de esa
situación no es tan fácil salir. O volcados, cosa
frecuente en este barco. Luego lo explicaré. Todo consiste
en hacer del barco y de tu cuerpo un solo elemento, se debe navegar
totalmente en sintonía con él. Una vez hemos captado
esto, y lo aplicamos, todo empieza a ser más fácil.
Incluso sorprendentemente fácil.
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Ceñida
Salimos al mar, cazamos, nos colgamos al trapecio y… Salimos
zumbando. Es tan rápido que el aparente nos hará creer
que ha subido el viento. Pasa las olas admirablemente bien, recupera
velocidad en un santiamén, responde a la perfección
a nuestras indicaciones de timón y escota. El peso bien avanzado,
con el fin de que el agua salga por popa sin turbulencias, trimando
continuamente la mayor para mantener el barco plano, ajustando contra
y cunningham a las condiciones de aparente. Hasta aquí ningún
problema. Todo son sensaciones positivas. Pero debemos virar. Y
aquí es donde empiezan las complicaciones. Las primeras veces,
invariablemente te quedas aproado al viento. El centro vélico,
bastante retrasado con respecto al centro de deriva, hace que el
barco se estabilice en esa posición y sea bastante difícil
sacarlo de ahí si no se conoce el modo de hacerlo. Ya podemos
remar con el timón, largo y estrecho, ya podemos ir marcha
atrás… El único sistema es forzar una fuerte
contraescora mientras vamos marcha atrás y cazar la vela
cuando estemos en un ángulo bastante grande con respecto
al viento. Sólo entonces lograremos que el timón cumpla
con su cometido eficientemente.
El
bordo se debe hacer perdiendo la menor velocidad posible. Con decisión,
en un movimiento continuo de banda a banda sin entretenerse en lo
más mínimo. El diseño del timón, sumamente
efectivo en altas velocidades, resulta prácticamente inoperante
con el barco parado.
A diferencia de otros barcos de características similares,
el RS700 tiene un virar suave y sin brusquedades. Eso es debido
a los sables semi forzados, que permiten que la vela se "desmonte"
y flamee un instante antes de volver a portar con todo su poderío.
Eso nos facilita nuestra labor al tiempo que imprime potencia de
manera más gradual que en el caso de las velas de sables
forzados.
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Portantes
Pasamos
la hipotética boya de ceñida y empezamos a bajar.
Mientras pasamos boya abriremos vela y descenderemos del trapecio
a medida que el barco nos lo permita (o exija). Trincaremos la vela
de acuerdo con el nuevo rumbo, teniendo en cuenta que pese a ir
hacia la boya de sotavento no recibiremos el aparente por detrás
sino bastante de proa. Aflojamos contra y cunningham, tomamos la
driza del asimétrico e izamos con toda la velocidad que podamos.
A continuación tomamos la escota del spi, nos enganchamos
al trapecio y vamos saliendo al tiempo que orzamos. En el momento
en que el barco toma el viento correctamente deberemos caer de nuevo.
El aparente se va tan a proa que nos obligará a ello para
mantener el barco plano. Las primeras veces nos pasará que
tendremos que volver a dentro para cazar más la mayor, tan
a proa se va el viento que recibe esa vela con el spinnaker trabajando.
De hecho, irá casi tan cazada como cuando vamos en ceñida.
Una vez en rumbo, el resultado es espectacular. Un montón
de metros cuadrados trabajando, el mar rugiendo a nuestros pies
y nosotros allá solos. El barco se comporta a la perfección.
Si timamos bien el spi y el timón, cayendo y orzando en función
de las rachas, la sensación es impresionante. El truco, como
en todos los skiffs, es mantener el barco plano, con el peso bien
hacia popa para que lo que trabaje sea la parte más plana
de la carena. Y entonces llega el momento de trasluchar. A veces
me he preguntado si ese barco no estaría pensado para gente
digamos especial, dotados de alguna mano más… Hay que
caer, salir del trapecio, trasluchar las dos velas, orientar el
spi, colgarse al trapecio cazar de nuevo el spi y salir. Todo prácticamente
a la vez. Mis vuelcos fueron precisamente realizando esa maniobra.
De nuevo conviene la decisión y la velocidad. No es que te
puedas quedar aproado al viento sino que el aparente cae mucho y
de repente te encuentras un viento que empieza a soplar por popa.
Pero de nuevo los sables semi forzados de la mayor salen en tu ayuda
y te permiten realizar esa maniobra con menos brusquedad que otros
barcos. De nuevo en rumbo, el barco sale zumbando en el momento
en que las velas toman el viento debidamente.
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| El
barco dispone de obenques altos y bajos |
El
arriado del spi también es algo costoso debido al tamaño
de la vela, pero no es algo que esté fuera del alcance de
nadie. Se debe realizar de la siguiente manera: caes y entras a
bordo, sueltas la escota del spi, amollas la mayor y cazas el cabo
recogedor del spi para meterlo en el chupón. En ningún
momento hay que tocar la orza, que debe ir calada hasta el fondo
mientras naveguemos.
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Conclusión
El
RS700 no es un barco para cualquiera, por la condición física
que requiere, pero es un barco divertidísimo, tanto en regata,
donde se exige el máximo de cada uno, como en navegación
de paseo. Nacido para la velocidad, requiere un esfuerzo físico
considerable por parte del tripulante, pero a cambio ofrece las
sensaciones más extremas de la Vela Ligera en solitario.
Me ha gustado el concepto general del barco, su línea, sus
prestaciones, las sensaciones que transmite. Es un barco en el que
navegar es un verdadero placer, siempre que nuestro físico
lo permita. Como decía un slogan que leí una vez,
adaptándolo al caso, "la máxima diversión
que una sola persona puede tener sin violar la ley".
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Características
técnicas
Diseño:
Peters y Newton (2000)
Eslora: 4.68 m.
Manga: 1.92-2.33 m.
Mayor: 12.80 m2
Spinnaker asimétrico: 16.00 m2
Peso: 56 Kg.
Construcción: GRP
Tripulantes: 1
Orza: sable
Nivel: avanzado
Peso tripulación: 66-100 Kg.
Trapecio: simple
Alas: sí
Ráting PN: 856
Astillero: LDC
Racing Sailboats
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