· RS VAREO, SIMPLE Y VERSÁTIL

En algunas zonas de nuestra costa empiezan a aparecer algunas unidades de RS Vareo, que en otros países ha alcanzado una apreciable fuerza de clase. Y no es de extrañar, ya que razones no le faltan. Se trata de un barco, con buenas prestaciones, de imagen atractiva y apto para una gran variedad de usuarios.

El Vareo se ofrece en dos versiones, la Fun, con una vela de dacron y sables medios y una faja de rizos (pensado para los tripulantes noveles y escuelas de vela), y la versión Competición, de vela mayor de mylar, con tres sables forzados y spinnaker asimétrico. Esta prueba la hemos realizado con la segunda versión.

Diseñado en 2001 por el experimentadísimo y afamado Phil Morrison, es de los barcos más nuevos que podemos ver en nuestras costas, de los pocos que pueden afirmar haber nacido en el siglo XXI. Sables forzados, spinnaker asimétrico con botalón telescópico y "chupón", sencillez de maniobra, prestaciones… Las características típicas de un skiff, a las que hay que añadir versatilidad, solidez de construcción y escasez de mantenimiento.

A primera vista, el barco nos sorprenderá por el volumen de su casco, por la simplicidad de su aparejo, por su plano vélico. Luego nos volverá a sorprender cuando lo naveguemos… Vayamos paso a paso.

El tipo de navegante para el que ha sido pensado, aparte del regatista que lo adquiere para su uso en competición, es el del que normalmente navega solo, con ganas de divertirse en el mar, pero que a veces puede tener alguien con quien navegar. En mi opinión, en este último punto es la imagen especular del Laser Vago, que parece diseñado para dos tripulantes, pero que permite salir a uno solo. Ambos barcos, sin duda, han ido a buscar ese segmento del mercado, más numeroso de lo que muchos puedan pensar. Segmento amplio, que engloba desde gente que quiere iniciarse en la navegación en Vela Ligera hasta gente de nivel avanzado que necesita un barco que reúna las condiciones de larga duración, buenas prestaciones y capacidad de admitir navegación en solitario o acompañado. El peso óptimo teórico del tripulante se halla entre los 70 y 100 Kg., pero acepta muy bien pesos netamente superiores, como el que pueda haber en caso de llevar un pasajero. A remarcar aquí que el Vareo está certificado para hasta 3 personas a bordo.

Lo más destacado del casco, aparte de su robustez de construcción en GRP, es la comodidad que transpira su diseño. Bordos altos, espacio en la bañera, disposición a banda y banda de las maniobras de cunningham y contra, aspecto general sumamente sencillo y ordenado. La carena es muy afinada en proa y netamente plana hacia popa, lo que le confiere una buena estabilidad y aptitudes planeadoras.

El mástil, sin crucetas, está formado por dos piezas: base de aluminio y punta de fibra de carbono. La botavara, de sección redonda y buen diámetro, va unida al palo mediante un simple pero robusto pinzón. La escota, que actúa en el final de la botavara, bajo el puño de escota de la vela, desaparece parcialmente dentro de la botavara en su reenvío hacia el montecarlo de cazado, lo que no deja de ser una solución eficaz de cara a la comodidad de uso.

La jarcia destaca por su sencillez. Tal vez demasiada sencillez… Obenques que se fijan al casco mediante un mosquetón, sin posibilidad de regulación, sin stay (el palo atraviesa la bancada de fogonadura y se apoya en su alojamiento en la bañera)… El aparejo de un Vareo es muy sencillo, se tarda realmente poco en montarlo, muy poco. Y desmontarlo cuesta lo mismo. Pero se echa un poco de menos la posibilidad de trimar el barco según las condiciones del viento. De hecho la caída del mástil es invariable. Toda la jarcia va con muy poca tensión, lo que añadido a la ausencia de crucetas, hace que el obenque de sotavento quede totalmente suelto durante la navegación.

La contra, realizada en cascada de poleas, tal vez debería tener algo más de desmultiplicación, pero es plenamente manejable. Los cabos de control de la contra y el del cunningham llegan a cada banda de manera limpia y eficaz. No se ha diseñado ningún sistema de recogida de cabo, el sistema de sandows que mantienen siempre el cabo sobrante ligeramente tenso y evita que se líe, pero con una maniobra tan simple no parece necesario. Durante las pruebas no se detectó ningún problema a causa de ello. El pajarín, muy eficaz, completa, junto con la bien planteada escota, la maniobra de trimaje de la mayor.

La vela mayor, de 8.80 metros cuadrados, tiene un aspecto muy bonito, casi transparente, gracias a su construcción en sandwich de mylar-fibra. De pujamen libre e izado mediante driza, dispone de tres sables forzados y un buen alunamiento de baluma. El spinnaker asimétrico, de 10 metros cuadrados, sorprende por la longitud de su grátil. Acostumbrado a otros skiff, en los que en tierra el grátil queda prácticamente tenso, el RS Vareo tiene una longitud sorprendente. Tanto que al principio pensé que me habían dado una vela equivocada. Pero no… La razón es que el botalón del Vareo es más bien corto y no flexa, que es lo que confiere positivo a los gennakers en posición dinámica. El del Vareo tiene la misma forma en tierra que en el mar.

La orza de sable, y el timón abatible, son acordes con la robustez del barco. Se les nota hechos para durar. La cajera del timón, unida de forma fija a la caña, no permite ningún juego a la pala.

· Navegación

Nos hacemos a la mar y enseguida notamos la comodidad de uso del Vareo. La borda alta, y de suficiente anchura, nos permite ir cómodamente sentados. A diferencia de barcos como el Laser, los pies van netamente por debajo del trasero, lo que permite una posición que castiga menos la zona lumbar. No es un barco para producir muchos dolores de espalda… Incluso colgarse es cómodo. No hace falta en absoluto proteger las piernas con pantalones duros. La amplia bañera nos permite movernos con facilidad y la altura de la botavara no nos obliga a agacharnos excesivamente en las maniobras.

Las pruebas de navegación las he realizado en Masnou (Barcelona), con un viento térmico de 12-14 nudos y la clásica ola corta del garbí (SO). Condiciones ideales para sentir el barco en su entera dimensión.

En ceñida el Vareo tolera bastante bien un cierto grado de escora, con lo que los navegantes noveles no se verán castigados por los errores que puedan cometer. No obstante, y eso es claro, el barco va mucho mejor plano, para lo que deberemos colgarnos y trabajar con la escota. Aquí podremos apreciar el buen grado de desmultiplicación de la misma que tiene el Vareo, así como el perfecto ángulo de trabajo de su montecarlo. Cuando debamos actuar sobre el cunningham y la contra notaremos que tenemos los cabos de control a mano y en el ángulo correcto.

El palo flexa, de forma muy regular a pesar de estar construido en dos componentes, pero también cae bastante hacia sotavento a causa de la ausencia de crucetas. Pero eso parece estar bien recogido por el diseño de la vela, que en ningún momento ofrece aspecto "feo".

El timón, muy fino de tacto, transmite de forma muy eficaz nuestras órdenes al barco, que responde inmediatamente a cualquier requerimiento. De nuevo la sensación de que el barco nos permite escorar un poco sin perder prestaciones o gobernabilidad. Normalmente, en los barcos de una sola vela, la escora nos obliga a meter mucho timón para corregir la tendencia a orzar, pero en el caso de Vareo esto, si bien se produce, no alcanza una dimensión excesiva. Incluso, en el caso de fallar en un bordo, pocas veces nos quedamos aproados, y si eso sucede tampoco resulta demasiado difícil colocar el barco en el rumbo deseado.

Adrizar el barco tras un vuelco es algo que se realiza con mucha facilidad gracias al aligeramiento que representa la perilla de carbono del palo. Simplemente soltar la mayor y actuar sobre la orza y el barco vuelve a la verticalidad. La comentada estabilidad del Vareo hace que el hecho de volver a volcar, una vez hemos adrizado el barco, sea un hecho poco frecuente.

El relativamente elevado peso del Vareo, 68 Kg., tiene su parte positiva: no se duerme en el paso de las olas. Las negocia con agilidad y elegancia. El bordo resulta fácil y rápido, con poca pérdida de velocidad. Y también resulta cómodo; realmente es un lujo el espacio que el Vareo ofrece para el movimiento de la tripulación.

Pasamos una imaginaria boya de barlovento, caemos e izamos el spi. El Vareo es tan estable que nos permite ir cómodamente de pie, con el timón entre las piernas, y usar ambas manos con la driza. En caso de inseguridad podemos usar una sola mano y tampoco pasa nada. Tardaremos más, pero el spi subirá y el botalón se proyectará hacia proa muy fácilmente, casi sin ningún esfuerzo.

La comentada longitud del grátil del asimétrico y la forma de la vela en general, nos obligará a llevar un rumbo bastante bajo, con lo que deberemos llevar la mayor más abierta de lo que podemos estar acostumbrados los que navegamos habitualmente en skiff, pero no representa ningún problema. El barco se pone a planear fácilmente, con un típico sonido aflautado, un suave "uuuuuuuuu…". De nuevo, la inercia del casco juega a nuestro favor, estés subiendo o bajando la ola, el planeo es continuo. Eso si, en estas condiciones si que debemos mantener el barco bien plano. Para ello la realización de orzadas y caídas de bastantes grados es permanente, lo que no hace sino darnos la sensación de llevar un skiff más potente. Realmente divertido.

La trasluchada puede ser algo complicada a causa de la escasa longitud del botalón. Las primeras veces parecía inevitable liar el spi, pero eso se soluciona tomando la escota de barlovento lo más corta posible antes de trasluchar y evitar así que la vela se vaya demasiado a proa. Efectivamente, al pasar el viento por popa y nosotros de banda a banda, nos llevaremos al nuevo barlovento suficiente escota como para que la vela pase al nuevo sotavento de forma limpia. Realmente funciona.

Arriar el spi resulta fácil y rápido. La maniobra aconsejada consiste en pisar la escota con el pie para mantener la vela trabajando hasta el final y cazar el cabo del chupón hasta que quede tenso. A continuación soltar la driza de su mordaza y liberar la escota pisada al tiempo que cazamos de nuevo y hasta el final el cabo del chupón. El spi desaparece como por arte de magia. Sólo una cosa, tanto el izado como el arriado conviene efectuarlos amurados a estribor. La disposición del chupón lo hace aconsejable, a no ser que no nos importe un desgaste prematuro de nuestra vela de proa.

· Conclusión

Me ha gustado el barco, me ha gustado su simplicidad, las sensaciones que transmite al navegarlo, su versatilidad, su robustez. Prestaciones que, sin ser fulgurantes, nos permitirán disfrutar del mar y progresar en nuestro aprendizaje sin que se nos quede pequeño el barco.
Echo de menos más trimaje y la posibilidad de trabajar sobre el palo, pero eso tal vez sea una asignatura superior para muchos navegantes. Me ha gustado el poquísimo tiempo que se requiere para montarlo y desmontarlo. En eso, pocos barcos pueden competir con él. Como decía más arriba, un producto del siglo XXI.


· Características técnicas

Diseño: Phil Morrison (2001)
Eslora: 4.25 m.
Manga: 1.57 m.
Mayor: 8.80 m2
(versión Fun 8.00 m2)
Spinnaker asimétrico: 10.00 m2
Construcción: GRP
Tripulantes: 1-2
Orza: sable
Nivel: medio
Trapecio: no
Alas: no
Ráting PN:
1038
Astillero:
LDC Racing Sailboats




Eduard Rodes

Patrón RS 800
C.N. El Masnou
Barcelona, España